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Monday, April 16, 2007
Jean Paul Sartre - La Nausea
"Deslizo la carta de Anny en la valija; me ha dado lo que podia; no consigo remontarme a la mujer que la ha tenido en sus manos, que la ha doblado e introducido en el sobre. ¿Es siquiera posible pensar en alguien metido en el pasado? Mientras nos amamos, no permitimos que el mas infimo de nuestros instantes, el mas leve de nuestros pesares se desprendiera de nosotros y quedara rezagado. Nos lo llevabamos todo, y todo permanecia vivo: los sonidos, los olores, los matices del dia, los mismos pensamientos que no nos habiamos dicho, no cesabamos de gozarlos y padecerlos en el presente. Ni un recuerdo; un amor implacable y torrido, sin sombras, sin perspectivas, sin refugio. Tres años presentes a la vez. Por eso nos separamos; no teniamos las fuerzas para soportar la carga. Y cuando Anny me dejo, los tres años se derrumbaron en el pasado, de un solo golpe, de una sola pieza. Ni siquiera sufri; me sentia vacio. Despues, el tiempo reanudo su curso y el vacio se agrando. Y en Saigon, cuando decidi regresar a Francia, todo lo que aun restaba --rostros extraños, lugares, muelles a la orilla de largos rios--, todo se aniquilo. Y ahora mi pasado es un enorme agujero. Mi presente: esa criada de blusa negra que sueña junto al mostrador, y ese hombrecito. Me parece haber aprendido en los libros todo lo que se de mi vida. El palacio de Benares, la Terraza del Rey Leproso, los templos de Java con sus grandes escaleras derruidas, se han reflejado un instante en mis ojos, pero quedaron alla, sin moverse. El tranvia que pasa delante del hotel Printania no se lleva, de noche, en los vidrios, el reflejo del cartel de neon; se inflama un instante y se aleja con los cristales negros." Pags 96-97.
Thursday, February 15, 2007
J.L.B - El otro, el mismo
El Sueño
Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por que, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
¿Por que es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan intimo que solo es traducible
en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra
y que el dia deforma en sus espejos.
¿Quien seras esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?
J.L.B. - Extraido de "El otro, el mismo", Pag.111, Ed. EMECE.
Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por que, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
¿Por que es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan intimo que solo es traducible
en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra
y que el dia deforma en sus espejos.
¿Quien seras esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?
J.L.B. - Extraido de "El otro, el mismo", Pag.111, Ed. EMECE.
Wednesday, February 14, 2007
J.L.B - Elogio de la Sombra
Mayo 20, 1928
Ahora es invulnerable como los dioses.
Nada en la tierra puede herirlo, ni el desamor de una mujer, ni la tisis, ni las ansiedades del verso, ni esa cosa blanca, la luna, que ya no tiene que fijar en palabras.
Camina lentamente bajo los tilos; mira las balustradas y las puertas, no para recordarlas.
Ya sabe cuantas noches y cuantas mañanas le faltan.
Su voluntad le ha impuesto una disciplina precisa.
Hara determinados actos, cruzara previstas esquinas, tocara un arbol o una reja, para que el porvenir sea tan irrevocable como el pasado.
Obra de esa manera para que el hecho que desea y que teme no sea otra cosa que el termino final de una serie.
Camina por la calle 49; piensa que nunca atravezara tal o cual zaguan lateral.
Sin que lo sospecharan, se ha despedido ya de muchos amigos.
Piensa lo que nunca sabra, si el dia siguiente sera un dia de lluvia.
Se cruza con un conocido y le hace una broma. Sabe que este episodio sera, durante algun tiempo, una anecdota.
Ahora es invulnerable como los muertos.
En la hora fijada, subira unos escalones de marmol. (Esto perdurara en la memoria de otros.)
Bajara al lavatorio; en el piso ajedrezado el agua borrara muy pronto la sangre. El espejo lo aguarda.
Se alisara el pelo, se ajustara el nudo de la corbata (siempre fue un poco dandy, como cuadra a un joven poeta) y tratara de imaginar que el otro, el del cristal, ejecuta los actos y que el, su doble, los repite. La mano no le temblara cuando ocurra el ultimo. Docilmente, magicamente, ya habra apoyado el arma en la sien.
Asi, lo creo, sucedieron las cosas.
Ahora es invulnerable como los dioses.
Nada en la tierra puede herirlo, ni el desamor de una mujer, ni la tisis, ni las ansiedades del verso, ni esa cosa blanca, la luna, que ya no tiene que fijar en palabras.
Camina lentamente bajo los tilos; mira las balustradas y las puertas, no para recordarlas.
Ya sabe cuantas noches y cuantas mañanas le faltan.
Su voluntad le ha impuesto una disciplina precisa.
Hara determinados actos, cruzara previstas esquinas, tocara un arbol o una reja, para que el porvenir sea tan irrevocable como el pasado.
Obra de esa manera para que el hecho que desea y que teme no sea otra cosa que el termino final de una serie.
Camina por la calle 49; piensa que nunca atravezara tal o cual zaguan lateral.
Sin que lo sospecharan, se ha despedido ya de muchos amigos.
Piensa lo que nunca sabra, si el dia siguiente sera un dia de lluvia.
Se cruza con un conocido y le hace una broma. Sabe que este episodio sera, durante algun tiempo, una anecdota.
Ahora es invulnerable como los muertos.
En la hora fijada, subira unos escalones de marmol. (Esto perdurara en la memoria de otros.)
Bajara al lavatorio; en el piso ajedrezado el agua borrara muy pronto la sangre. El espejo lo aguarda.
Se alisara el pelo, se ajustara el nudo de la corbata (siempre fue un poco dandy, como cuadra a un joven poeta) y tratara de imaginar que el otro, el del cristal, ejecuta los actos y que el, su doble, los repite. La mano no le temblara cuando ocurra el ultimo. Docilmente, magicamente, ya habra apoyado el arma en la sien.
Asi, lo creo, sucedieron las cosas.
J.L.B. - Extraido de "Elogio de la Sombra", Pag 23, Ed. EMECE.
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